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 AFRONTAMIENTO DE LA TERCERA EDAD

El presente trabajo tiene por finalidad visualizar los principales enfoques, modelos, alcances teóricos, que brindan información acerca de la adultez tardía y el modo de afrontamiento a los cambios propios de la etapa. El trabajo abarca 5 capítulos.

El primer capítulo desarrolla las principales definiciones de los términos vinculados al tema seguido en la monografía como la vejez, que se entiende como una nueva etapa en la vida del adulto mayor  donde experimenta cambios psicológicos y físicos. Esta última fase de la vida se caracteriza por ser el fruto y desenlace de las experiencias ya vividas. A todo este proceso caracterizado por ser natural y progresivo (a lo largo de la vida) se le conoce como envejecimiento y puede ser estudiado desde diversos enfoques propuestos por Zetina (1999), los cuales son: enfoque biológico, enfoque demográfico, enfoque socioeconómico, enfoque familiar, enfoque psicológico y enfoque en relación con la capacidad funcional. Otro punto abordado en este capítulo es el resaltar que este proceso no necesariamente coincide en el tiempo: un adulto mayor puede tener 72 años cronológicamente, pero en edad biológica, edad psicológica o edad social, puede ser “más joven” que cualquier individuo que aún se encuentre en la etapa de la juventud. Esto dependerá tanto de cómo haya vivido sus etapas anteriores, como de la actitud que se proponga al enfrentar la vejez.

El segundo capítulo ahonda los aspectos fisiológicos propios de la etapa de senectud; es decir, abarca los principales cambios en el funcionamiento corporal a nivel funcional de los sistemas biológicos tales com: sistema cardiovascular, respiratorio, metabólico, músculo-esquelético, motriz, etc. (Izquierdo, mencionado en Moreno, 2005). Asimismo, hace una mención sobre la importancia de conocer y entender estos cambios debido a que solo de esa forma se podrá  poner en relieve las implicancias que todos estos cambios generan  en la capacidad fisiológica de los personas ancianas, entiendo a esta como un conjunto de habilidades físicas y mentales (Segovia y Torres, 2011) que tienen su repercusión en la respuesta de este grupo etario frente a diversas situaciones del dia a dia.

En el tercer capítulo se trata sobre las ciencias sociales que también se han interesado por explicar el envejecimiento a través de diferentes teorías. Por ejemplo, la teoría de la modernización plantea que el status y prestigio del adulto mayor ha variado a lo largo de la historia, el prestigio que gozó durante las sociedades preindustriales menguó en la sociedad industrial (Hidalgo, 2001).  Otro enfoque propone al envejecimiento como un problema individual y social ya que el sistema de pensiones y condiciones de jubilación representa un problema para el Estado (Zamora, 2010). Profundizando esta perspectiva, se encuentran las teorías del desapego y la teoría de la actividad en el envejecimiento. En la teoría del desapego, los adultos mayores se retiran a nivel social, emocional y psicológico de la sociedad por el bien de esta y de sí mismo, además, son reemplazados por jóvenes energéticos y productivos, y se preparan para el desapego final, es decir, la muerte.  En la teoría de la actividad, la idea principal es que el grado de satisfacción de una persona con la vida es proporcional al grado de interacción social que esta tenga, por ello, se centra en las diferentes maneras para mantener a los adultos mayores en actividad. Sin embargo, la teoría de la desvinculación y la teoría de la actividad tuvieron limitaciones porque se encontró personas ancianas que se sentían satisfechas a pesar de no participar activamente en la sociedad. Ante ello, surge la teoría de la estratificación etaria, la teoría del lapso de vida y la construcción social del envejecimiento. La primera da importancia al papel que desempeña la edad como mecanismo de regulación de la conducta en una estructura social y la influencia de las cohortes de nacimiento en el cambio social; la segunda resalta la noción del desarrollo humano en sus diferentes etapas, las cuales pueden estar influenciadas por cambios biológicos o sociales. Tanto los cambios biológicos como sociales causan el desarrollo específico individual por edad, por ejemplo, un cambio importante es casarse o tener hijos. La tercera teoría considera que los problemas de las personas mayores son creados por nosotros para ellos. Por último, el envejecimiento también puede ser planteado como un asunto y preocupación global, es decir, el envejecimiento es percibido como una amenaza, el Estado busca que las personas trabajen la mayor cantidad de años y retrasen su jubilación (Zamora, 2010).

En el capítulo 4 se abordará el aspecto psicosocial del adulto mayor, cabe mencionar que este término fue atribuido por la psicología social para referirse a la relación que existe entre la conducta humana y el aspecto social, puesto que en el plano social existe situaciones a las que una persona debe hacer frente en el envejecimiento, entre ellos está; la pérdida del trabajo y la jubilación, la necesidad de buscar actividades y usos del tiempo alternativos, la demanda de cuidados específicos de salud más frecuentes  y la necesidad de asumir cambios en la dinámica de la familia nuclear que se ve reflejado  en el caso del fallecimiento de la pareja de toda una vida o la partida del hijo al formar su propia familia, entre otros. Adicional a esto también se expondrá las enfermedades mentales más frecuentes en la población adulta mayor, ya que más de un 20% de este grupo etario puede padecerlos con varios grados de severidad y sin embargo muchas veces pasan desapercibidos, pues no son diagnosticados o son subtratados. Por ello se describen a continuación tres grupos de problemas de salud mental que repercute notablemente en el devenir vital de los adultos mayores: trastornos neurocognitivos mayores, que es la nueva denominación con la que la quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM5) ha sustituido al término de demencia, siendo clasificado como leve moderado y grave; problemas afectivos o del ánimo que engloba el trastorno depresivo mayor, trastorno depresivo persistente  y el trastorno bipolar; por último los desórdenes del sueño ya que la dificultad para poder mantener un sueño consistente en la noche incrementa el tiempo de estancia en cama, el tiempo que transcurre hasta iniciar el sueño, los despertares, el tiempo de vigilia nocturna y las siestas durante el día.

En cuanto al quinto capítulo, habla sobre el envejecimiento poblacional como un  fenómeno que se puede apreciar en los datos estadísticos reunidos por el Instituto Nacional de estadística e informática desde hace ya algunos años, por lo cual es necesario un análisis de las problemáticas que sufre esta población:

-Hábitos alimenticios poco saludables y problemas nutricionales, causado por la natural pérdida dentaria.

-Demanda de servicios de salud no atendido, originado por la falta de profesionales en gerontología a nivel nacional.

-Bajo nivel educativo, debido a la etapa de crisis nacional en la que crecieron.

-Prácticas inadecuadas del uso del tiempo libre, debido a el estado de abandono en el que viven, que puede darse en el hogar o en instituciones privadas.

-Bajos niveles de participación social, es la expresión del prejuicio de que el adulto mayor ya no tiene mucha relevancia opinando en la toma de decisiones de la familia.

-Violencia y Maltrato, basado en el abuso de poder debido a la habitual dependencia de esta población en las personas que los rodean, sea por factores económicos o de salud.

Una última problemática se ve fundamentada en la pensión en muchos casos insuficiente para lograr una calidad de vida aceptable, ante todo lo expuesto anteriormente el estado implementa proyectos como el “Plan PAM 2013-2017” o también hechos más concretos como la “Ley N°30490” que tiene como objetivo establecer un marco normativo que garantice el ejercicio de los derechos de la persona adulta mayor.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

El ser humano, desde la concepción, está destinado a atravesar diversas etapas durante su desarrollo, acompañadas de diversos cambios tanto biológicos, psicológicos y sociales. Este ciclo vital implica la adaptación de la persona a todos los cambios que cada etapa trae consigo (González & Padilla, 2006).

La adultez tardía, también llamada “vejez” o “tercera edad”, es la última etapa que atraviesa el ser humano, abarca desde aproximadamente los 65 años hacia adelante (Papalia, Sally & Feldman, 1990). Históricamente el adulto mayor ha sido catalogado de distintos modos, variando por el lugar y tiempo. En la pre-historia la minoría de personas llegaban a vivir esta etapa, ya que por causas de las luchas o la cacería, fallecían tempranamente. Los adultos mayores en este periodo eran vistos como la viva imagen de la sabiduría, eran muy respetados y cuidados, incluso se les atribuía capacidades especiales como curar enfermedades o comunicarse con los espíritus. En la Antigua Grecia, las personas que llegaban a la etapa de la tercera edad, se les absolvía el cargo en caso del ejército, y estos poseían el poder en dicha cultura. En Roma la situación era similar, el poder era adueñado por el Senado, el cual era conformado por personas mayores, y estos eran acreedores de distintos privilegios. En la Edad Media la adultez tardía era catalogada como una etapa oscura del ciclo vital, puesto que precedía a la muerte; y al florecer el Renacimiento, se valorizó aún más la juventud y la belleza, debido a ello los adultos mayores eran discriminados. En cuanto a la edad moderna y contemporánea, se produjo un incremento en la población mayor. Debido a los avances en la medicina los adultos mayores disfrutaban de un alza en la esperanza de vida y es aquí cuando aparecen las ramas especializadas en este grupo humano, como la geriatría o la gerontología, demostrando mayor preocupación por su bienestar; hasta llegar a la actualidad.

En esta etapa el individuo tendrá que hacer frente a los eventos que sucederán en su entorno (López, 2015), en algunos casos, drásticos, como lo son: pérdidas conyugales y amicales, pérdida de la capacidad laboral y económica, aparición o empeoramiento de enfermedades físicas, deterioro cognitivo, entre otros (Papalia, Sally & Feldman, 1990). Todos estos eventos impactan en la mayoría de individuos en su calidad de vida y su correcto funcionamiento. Por ello el adulto mayor deberá usar estrategias de afrontamiento, las cuales son definidas como las estrategias para realizar aquellos “esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo” (Lazarus, & Folkman, 1986). Los adultos mayores pierden el interés por su propio entorno, y si no logran apropiarse de dichas estrategias, suelen aparecer principalmente los problemas de convivencia, originando la inactividad y soledad en esta etapa de vida. 

 

1. DEFINICIONES GENERALES

 1.1. Vejez

Según Rodríguez (2011), la vejez “es  la  última  etapa  del  ciclo  de la  vida  donde  se  aprecia  el  resultado  de  todas  las  experiencias,  transformaciones y  aprendizajes  vividos  en  las  etapas  anteriores,  y  donde  se  acepta  la  trayectoria de la vida con satisfacción.” (p. 15)

Mientras que para Ramos, Meza, Maldonado, Ortega y Hernández (2009), es “una situación del ser humano, expresada a través de la edad, en la que se sitúan una serie de cambios psicosociales y físicos. Estos cambios son relativos a las características en que la situación se presenta a nivel personal, en función de la cultura y de las especificaciones orgánicas”. (p. 53). Las Naciones Unidas considera anciano a toda persona mayor de 65 años para los países desarrollados y de 60 para los países en desarrollo.

1.2. Envejecimiento

Es  un  proceso natural e inevitable que  aparece a lo largo de la vida  y  se  caracteriza por  los  cambios  en  niveles  físicos,  mentales,  individuales  y  colectivos, los cuales definen  a  las  personas  cuando  ya  están  mayores. (Rodríguez, 2011). Zetina (1999) propone siete perspectivas para abordar el tema de envejecimiento; estos son:


•          Enfoque biológico: se refiere a la disminución y deterioro de funciones orgánicas. Se mencionan dos procesos, el envejecimiento primario (cambios inevitables relacionados por el paso del tiempo) y el envejecimiento secundario (pérdida de capacidades debido a caídas o enfermedades).
•          Enfoque demográfico: se considera la diferencia entre los grupos de tercera edad (jubilación hasta la independencia) y cuarta edad (a partir de la independencia). También se resalta que la longevidad de las mujeres es mayor respecto a la de los hombres por factores fisiológicos y sociales.
•          Enfoque socioeconómico: la etapa de jubilación determina el fin del ciclo productivo de vida del anciano y, por ende, provoca la reducción de sus ingresos económicos.
•          Enfoque sociocultural: en culturas como Oriente o tribus indígenas, el adulto mayor es visto como símbolo de respeto por su sabiduría y experiencia; sin embargo, en sociedades como la nuestra, pierde el valor moral que merece.
•          Enfoque familiar: si los hijos forman su propio hogar y familia, las personas mayores viven solas; si es que es adoptada a un núcleo familiar, se puede sentir inútil o como una carga para los integrantes.
•          Enfoque psicológico: la disminución de funciones fisiológicas y la pérdida del rol en la comunidad caracterizan a las personas mayores.
•          Enfoque en relación con la capacidad funcional: se entiende como la disminución de destreza para realizar rutinas diarias por uno mismo. Factores como el tabaco, alcohol o sedentarismo lo determinan ya que influyen en el mantenimiento de una vida saludable.

El envejecimiento se puede dar de diferentes formas, no necesariamente a la vez. Por ello, primero, será necesario definir estos conceptos:

  1. Edad cronológica: tiempo transcurrido desde el nacimiento
  2. Edad funcional: capacidad de interacción con el entorno. Esta, a su vez, está compuesta por la edad biológica (progreso de la condición física), la edad psicológica (cómo se enfrenta a la situaciones del entorno) y la edad social (comportamiento ante las normas y roles de una sociedad dependiendo de la edad cronológica). 

Entonces, se entiende que alguien que sobrepase los 60 o 65 años (dependiendo del contexto) sea considerado adulto mayor cronológicamente.. Pero puede que funcionalmente, sea más joven que alguien de 40. Este efecto se origina por factores como el estilo de vida llevado, el ambiente en el que se desenvuelve (sociedad, sus leyes), condiciones físicas, genética, etc.

2.  ASPECTOS FISIOLÓGICOS DEL ENVEJECIMIENTO Y SUS EFECTOS SOBRE EL CUERPO HUMANO

El desarrollo humano está dividido por estadios o también llamados grupos etarios; y no es por nada que se hace una división de este tipo, sino para resaltar las características que se generan y hacen que sean diferentes. Sin embargo, adentrándonos en lo que se refiere a el último grupo etario, la importancia del estudio del envejecimiento es que implica una serie de cambios morfológicos y fisiológicos en todos los tejidos, y su conocimiento permite comprender las diferencias fisiopatológicas entre los adultos mayores y el resto de la población adulta (Salech, Jara, Michea; 2012).

De la misma manera según Izquierdo (Citado por Moreno, 2005) nos señala que:

El envejecimiento conlleva una serie de cambios a nivel cardiovascular, respiratorio, metabólico, músculo esquelético, motriz, etc...que reducen la capacidad de esfuerzo y resistencia al estrés físico de los mayores, reduciéndose así mismo su autonomía y calidad de vida y su habilidad y capacidad de aprendizaje motriz.

Dicho de otra forma, el conocer cuáles son los cambios a nivel fisiológico que ocurren en las personas ayudará a tener un panorama general sobre lo que se puede optimizar, reforzar o tratar con el fin de mejorar la calidad de vida de los adultos de la tercera edad respecto a su capacidad fisiológica y las implicancias que estas pudiesen ocasionar.

Otro punto importante a resaltar es la definición de capacidad fisiológica brindada por Segovia y Torres (2011) que la definen como un conjunto de habilidades físicas, mentales y sociales que permiten al sujeto la realización de las actividades que exige su medio y/o entorno.

2.1. Principales cambios fisiológicos en la senectud

En cuantos a algunos cambios fisiológicos, tenemos:

  • La Reducción de la masa muscular en todo mamífero es universal, comprendiendo entre 30%-40% (Berthel y De la Rosa, mencionados en Barboza y Alvarado, 1987)
  • En cuanto a la función respiratoria, según Berthel y De la Rosa (mencionado en Barboza y Alvarado, 1987) la cantidad de aire máximo que se puede expirar e inspirar decrecerá en 40%.
  • Sobre la capacidad cardiaca, Berthel y De la Rosa (citados por Barboza y Alvarado, 1987) afirman que esta disminuye en 1% a partir de los 3 años; y según el artículo N°2 de la ley 30499 señalado por el diario El Peruano (2018) se considera a una persona anciana a partir de los 60 años cumplidos; es decir, que para cuando se empiece la senectud, los ancianos presentaran una reducción del 30% en la capacidad cardiaca que irá aumentando con el tiempo.

 

Incluso en el tema de nutrición, Restrepo, Morales, Ramírez, López y Valera (2006) señalaron que en uno de los principales cambios fisiológicos que tienen incidencia dentro del campo de la nutrición (y si es posible señalar, del funcionamiento general del cuerpo) son: (1)disminución del metabolismo basal, (2)trastornos del metabolismo de hidratos de carbono de absorción rápida, (3)cambios en la composición corporal, (4)interacciones fármacos – nutrientes y  (6)menor actividad física,

Como se pudo observar, la senectud trae consigo una serie de cambios al nivel fisiológico de todos los sistemas biológicos: cardiovascular, respiratorio, digestivo, etc. que resultan en un decrecimiento de la capacidad funcional de estos; y por lo tanto, de la forma en la que cuerpo responde a diversas situaciones del dia a dia.

3.4.     El envejecimiento como un asunto y preocupación global

El envejecimiento es percibido como una amenaza, por ello, se reducen las pensiones y seguridad social. Incluso, una jubilación anticipada era “mal visto”. El Estado busca que las personas trabajen la mayor cantidad de años y retrasen su jubilación. Estas ideas fueron respaldadas por los organismos económicos internacionales y financieros (Zamora, 2010).

 

4.   ASPECTOS PSICOSOCIALES DEL ENVEJECIMIENTO

Según Aragó (2000), la vejez debe considerarse como un proceso diferencial y no como un estado. Se trata de un proceso gradual y universal en el que intervienen un gran número de variables de todo tipo que lo irán configurando. Destacan las circunstancias socio-históricas, que actúan de una forma general y conocida, produciendo el llamado efecto generacional y las variables personales (experiencias vividas y percepción personal de éstas, como tipo de trabajo, relaciones sociales, etc.)

Las principales situaciones sociales a las que una persona debe hacer frente en el envejecimiento son según Rosow (1967):

  • La pérdida del trabajo y la jubilación, que definen la necesidad de rehacer no sólo una estructura horaria, sino también una estructura de metas y relaciones sociales diferente.
  • La necesidad de buscar actividades y usos del tiempo alternativos, ligados igualmente a la jubilación.
  • La demanda de cuidados específicos de salud más frecuentes.
  • La demanda de diferentes productos y recursos de bienestar, individual y comunitario.
  • La necesidad de asumir cambios en la dinámica de la familia nuclear debido a la nueva reorganización del tiempo y de las actividades o a las variaciones en el ciclo de vida de la familia (muerte de un cónyuge, abandono del hogar por parte de los hijos, etc.).

 Asimismo, la experiencia social que supone la vejez lleva a una tendencia a que se den los siguientes fenómenos:

  1. Tendencia a ajustar el comportamiento, a lo que Brown (1996) denomina “el patrón de simplificación social”. Cuando una persona acostumbrada a un alto nivel de actividad social se ve bruscamente privada de ésta sufre problemas de ajuste y síntomas similares a las personas que viven en situaciones persistentes de deprivación social.
  2. Tendencia al aislamiento, que es un indicador de disminución de la capacidad de control y regulación de la interacción social. Los factores que inciden sobre ella son muy variados pero en la mayor parte de las ocasiones están relacionados con cambios en la vida familiar (desaparición de uno de los cónyuges) y en la pérdida de las relaciones sociales vinculadas al trabajo. Esta tendencia influye decisivamente en la pérdida de la autoestima, de estatus social atribuido, de sentido de independencia y en algunos casos en la aparición de desórdenes mentales.
  3. Sobre todo en la etapa más tardía de la ancianidad, la pérdida de capacidades físicas y mentales, que disminuyen la capacidad de funcionamiento y el nivel de desempeño de la persona mayor.
  4.  En la ancianidad se produce una disminución de la capacidad económica y por lo tanto una tendencia a ser y sentirse dependiente.

 

4.1    Enfermedades mentales (Ej: depresión)

Los problemas de salud mental son frecuentes en la población adulta mayor (AM): más de un 20% de éste grupo etario puede padecerlos con variados grados de severidad. Por otro lado, los problemas de salud mental muchas veces pasan desapercibidos, no son diagnosticados o son subtratados.

Se describen a continuación tres grupos de problemas de salud mental que repercute notablemente en el devenir vital de los adultos mayores: trastornos neurocognitivos mayores, problemas afectivos o del ánimo y desórdenes del sueño:

4.1.1. TRASTORNOS NEUROCOGNITIVOS MAYORES (DEMENCIA)

Trastorno neurocognitivo mayor (TNCM) es la nueva denominación con que la quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM5) de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), ha sustituido al término demencia.

La prevalencia de demencia antes de los 65 años es de entre 2 a 10%, pero ella se duplica con cada intervalo de 5 años después de los 65 años de edad.

La evaluación del paciente con sospecha de demencia debe basarse en una cuidadosa información anamnésica recogida del propio paciente, familiares o cuidadores, con énfasis en la exploración de cambios cognitivos, funcionales y de conducta. A su vez, la exploración física debe incluir un adecuado examen neurológico, evaluación funcional motora y exámenes auxiliares que incluyan vitamina B12, hormonas tiroideas y estudios de neuroimágenes.

El trastorno neurocognitivo mayor puede ser clasificado en:

  1. Leve, si presenta dificultades en las actividades instrumentales de la vida diaria (por ejm., comprar, hablar por teléfono, tomar un bus, cocinar, etc.)
  2. Moderado, cuando ocurren alteraciones en las actividades básicas de la vida diaria (por ejm., alimentarse, vestirse, bañarse, caminar, control de esfínteres, etc.)
  3. Grave, cuando la persona es totalmente dependiente de otros para la ejecución de actividades básicas de la vida diaria.

En cuanto al tratamiento farmacológico los beneficios son modestos en cuanto al retraso del deterioro cognitivo o funcional y a la disminución de síntomas neuropsiquiátricos.

Por otro lado, el tratamiento no farmacológico es muy importante, pues la educación y capacitación del cuidador en la atención y prevención de riesgos del paciente con demencia tiene una importancia crítica. Un manejo básico y preventivo de los trastornos de conducta, una adecuada dieta y programa de ejercicios y actividades físicas, terapia ocupacional y cognitiva, así como la planificación de los cuidados en etapas terminales del cuadro clínico, son componentes fundamentales de este manejo.

4.1.2.TRASTORNOS AFECTIVOS EN EL ADULTO MAYOR

Los trastornos afectivos, en general, cubren en los sistemas nosológicos más recientes, hasta dos áreas fundamentales: trastornos depresivos propiamente tales y trastornos bipolares.

  1. Trastorno depresivo mayor (TDM). Se considera que hasta un 2% de la población adulta mayor puede experimentar TDM, las mujeres representan más de la mitad de esta cifra. Los criterios diagnósticos más aceptados en esta categoría diagnóstica, cuando aplicada a adultos mayores, incluyen persistentes sentimientos de tristeza, vacío emocional, desesperanza, anhedonia, apatía, insomnia o hipersomnia, retardo psicomotor, aislamiento social y disminución de funciones cognitivas.

b.   Trastorno depresivo persistente (distimia). También llamada “depresión crónica” o “depresión menor”, la diferencia fundamental con TDM es el menor grado de severidad, aun cuando el impacto en la vida del paciente puede ser igualmente importante. Los ancianos son también más propensos a cuadros de duelo prolongado cuya ocurrencia “en ondas” y una duración mayor de 7-10 meses, con sentimientos de culpa, desaliento, ideas de muerte o suicidio, pueden anunciar una transición definida hacia el TDM.

c.  Trastorno bipolar (TB) y relacionados. De ocurrencia predominante en poblaciones jóvenes y con edad de inicio más frecuente en la segunda o tercera década de la vida, el TB presenta, sin embargo, otro desafío clínico en su versión geriátrica.

Predominan episodios depresivos con rasgos melancólicos y pacientes mujeres parecen mostrar incidencia más alta de ciclaje rápido y disforia durante episodios maníacos. Los episodios pueden ser más frecuentes y de duración más corta, configurando numerosas recurrencia.

4.1.3. TRASTORNOS DEL SUEÑO EN ADULTO MAYOR

Los llamados estados de conciencia son tres: vigilia, sueño REM y sueño no REM; el último se subdivide en tres subestadios (N1, N2, N3), cuyo número crece en función del enlentecimiento del electroencefalograma y la resistencia a ser despertado. Cambios fisiológicos asociados al envejecimiento involucran la disminución del sueño N3 y el incremento en el número de despertares. El sueño REM, de presentación periódica a lo largo de la noche, disminuye con el envejecimiento, aunque en una proporción menor que N3. Las necesidades de sueño del adulto mayor parecen ser semejantes a las del adulto en edad media; la dificultad para poder mantener un sueño consistente en la noche incrementa el tiempo de estancia en cama, el tiempo que transcurre hasta iniciar el sueño, los despertares, el tiempo de vigilia nocturna y las siestas durante el día.

a.       Insomnio. El insomnio es la dificultad para conciliar o mantener el sueño; también consiste en despertar demasiado temprano al menos durante un me, la prevalencia de insomnio en adultos mayores se encuentra entre 13 a 47%.

b.      Trastornos del ritmo circadiano. El adelanto de la fase de sueño que pudiera ser observado en algunos adultos mayores, puede ser manejado con la aplicación de luz vespertina. En pacientes con deterioro cognitivo se ha postulado el uso de melatonina y el empleo pautado de luz.

c.       Somnolencia diurna excesiva. La prevalencia de somnolencia diurna excesiva es 15,4 %. Las causas en el AM son privación de sueño, problemas de higiene de sueño, depresión, trastornos metabólicos como hipotiroidismo, hipocortisolismo , hiponatremia, encefalopatía hepática, renal o insuficiencia cardiaca, entre otros.

3. TEORÍAS SOCIALES DEL ENVEJECIMIENTO

3.1.     La teoría de la modernización

Acorde a esta teoría, el status y prestigio de los ancianos ha variado a lo largo de la historia, por ejemplo, en las sociedades preindustriales, los “viejos” representaban prestigio porque eran los encargados de preservar las tradiciones y recursos. En contraste a esto, está la sociedad industrial, en la cual el status de los ancianos está menguado. Profundizando más en las razones de este cambio, se puede encontrar que el status de las personas mayores es inverso al grado de predominio de las industrias en la economía de un país. Cabe agregar que el desarrollo tecnológico en el sector salud permite que ser viejo sea común. En el caso de la tecnología económica, las personas de la tercera edad son reemplazados por los más jóvenes, para estos últimos el status se puede construir y ya no heredar, por lo que la movilización social incrementa y se pierde el patrón de la tenencia de las tierras. Por último, la urbanización tiene un impacto en el número de personas que la conforman, dejan de ser extendidas para convertirse en nucleares. Por esta razón, los ancianos son dejados en asilos o casas de reposo (Hidalgo, 2001).

3.2.     Envejecimiento como un problema individual y social

Tras la Segunda Guerra Mundial, los países europeos y Estados Unidos debatieron sobre el cambio demográfico y la creación de un Estado de Bienestar. El Envejecimiento es tratado como un problema individual y social ya que representaba un problema para el Estado de Bienestar debido al sistema de pensiones y condiciones de jubilación. Se relaciona a la vejez con la pérdida de empleo, ingresos reducidos, problemas de salud y necesidades sociales crecientes. En otras palabras, el envejecimiento fue visto como una problema social y médico. Bajo estas ideas, se proponen dos modelos teóricos (Zamora, 2010).

a.     La teoría del desapego o disengagement

La teoría del desapego fue propuesta en la obra Growing Old por Elaine Cumming y William Henry en 1961, esta representa el primer intento por abordar el envejecimiento desde la perspectiva de las ciencias sociales. La idea central de esta propuesta es que los adultos mayores se retiran a nivel social, emocional y psicológico de la sociedad por el bien de esta y de sí mismo. La primera razón es para que sean reemplazados por los jóvenes energéticos y productivos, y segundo, para prepararse para el desapego final, es decir, la muerte. En esta teoría, el desapego (jubilación o retiro) se concibe como un proceso inevitable y recíproco, en el cual los “viejos” disminuyen su participación en sus roles sociales que desenvuelven a la edad de 30 o 40 años; no obstante, este proceso puede variar según género, conocimientos y aptitudes profesionales. Por ejemplo, puede darse el caso de un trabajador que mantenga su vigencia profesional hasta una edad avanzada, no obstante, en la mayoría de los casos se considera subjetivamente que el “anciano” tiene conocimientos desfasados.  Como se puede deducir, las necesidades del todo o sociedad se impone sobre las necesidades individuales, por ello, si una persona no está lista para retirarse, la sociedad lo presionara a hacerlo. Esto traerá como consecuencia que la persona se sienta rechazado, desmotivado y desencantado. A pesar de ello, se considera que las personas mayores están dispuestas a retirarse ya que es su deber y forma de contribuir al bien común (Hidalgo, 2001).

b.     Teoría de la actividad en el envejecimiento

La idea principal de esta teoría es que el grado de satisfacción de una persona con la vida es proporcional al grado de interacción social que esta tenga, por ello, propone se centra en maneras para mantener a los adultos mayores en actividad, idea que se relaciona con la planteada por la OMS (Zamora, 2010). Tuvo como principales exponentes a Havighurst y Albrecht (Phillipson & Baars, 2007; citado en Zamora, 2010).

 

3.3.     Envejecimiento como un asunto económico y de empleo

La teoría de la desvinculación y la teoría de la actividad tuvieron limitaciones debido a que se encontró personas ancianas que se sentían satisfechas a pesar de no participar activamente en la sociedad. Tras la crisis económica durante la primera mitad de los años 1970 y 1980, se produjo jubilaciones forzosas y aumentó el interés por estudiar el envejecimiento (Zamora, 2010).

a.     La teoría de la estratificación etaria

Riley en 1971 postula la teoría de la estratificación etaria, en la cual cada grupo etario tiene sus propias características de edad, tamaño, número de varones y mujeres, distribución de clase social y un contexto histórico que influye en la identidad generacional y actitudes (Hidalgo, 2001). Un grupo etario está conformado por personas nacidas en una misma fecha, en cambio, los miembros de diferentes edades o cohortes se denomina como “estratos de edad” o “grupos etarios” (Zamora, 2010).

Esta teoría da importancia al papel que desempeña la edad como mecanismo de regulación de la conducta en una estructura social y la influencia de las cohortes de nacimiento en el cambio social. Anteriormente, se consideraba a todos los adultos mayores como un grupo homogéneo, independientemente de la edad (Zamora, 2010). Sin embargo, esta teoría deja de lado las variaciones individuales ya que asume que todos los miembros de un grupo cohorte viven la edad que tienen (Hidalgo, 2001).

b.     La teoría del lapso de vida

La Teoría de la estratificación etaria tiene una gran influencia en la postura del “lapso de vida”, en la cual el rol y las normas sociales forman la conducta de los individuos. El envejecimiento, según la teoría de “lapso de vida”, empieza desde el nacimiento del individuo y termina con su fallecimiento, por ello, el envejecimiento implica factores sociales, psicológicos y biológicos. En el caso de la experiencia individual, esta está formada por factores históricos y generacionales (Hidalgo, 2001).

En esta perspectiva, las transiciones de la vida y las normas sociales condicionadas por la edad son de suma importancia, por ejemplo, un cambio importante es casarse o tener hijos. Para Cunningham y Brookbank (1988; citado en Hidalgo, 2001) los cambios en los papeles sociales están condicionados por cambios que forman parte del desarrollo biológico de la vida y por los cambios en el comportamiento que se espera que una persona debe tener según el avance de la vida (Zamora, 2010).

La teoría del “curso de la vida” resalta la noción del desarrollo humano en sus diferentes etapas, las cuales pueden estar influenciadas por cambios biológicos o sociales. Tanto los cambios biológicos como sociales causan el desarrollo específico individual por edad. Los aspectos genéticos son más importantes al inicio y final de la vida, en cambio, los factores del entorno son relevantes durante la mitad de la vida (Zamora, 2010).

c.      Construcción social del envejecimiento

Para esta perspectiva, los problemas de las personas mayores son creados por nosotros para ellos. Esta teoría tiene una postura económica política de la gerontología y uno de sus mayores exponentes es Carol Estes (Zamora, 2010).

 

5.  SITUACIÓN DEL ADULTO MAYOR EN EL PERÚ

Sexo y grupo de edad

Población al 30 de junio

2005

2010

2015

2016

2017

2021

 

 

 

 

 

 

 

Total

27,810,540

29,461,933

31,151,643

31,488,625

31,826,018

33,149,016

 0 - 4

2,983,020

2,958,307

2,861,874

2,845,845

2,831,055

2,778,083

 5 - 9

2,959,627

2,938,148

2,922,744

2,909,263

2,891,287

2,818,583

 10 - 14

2,950,813

2,926,874

2,914,162

2,913,285

2,913,810

2,892,095

 15 - 19

2,830,976

2,894,913

2,887,529

2,886,860

2,886,546

2,886,490

 20 - 24

2,590,945

2,736,208

2,828,387

2,835,930

2,839,017

2,841,983

 25 - 29

2,430,912

2,485,715

2,661,346

2,689,337

2,715,239

2,784,291

 30 - 34

2,133,781

2,327,388

2,411,781

2,444,792

2,485,122

2,636,893

 35 - 39

1,866,815

2,040,580

2,258,372

2,284,457

2,302,392

2,394,758

 40 - 44

1,617,653

1,784,657

1,977,630

2,023,192

2,072,765

2,235,355

 45 - 49

1,327,896

1,544,094

1,725,353

1,763,893

1,803,078

1,973,730

 50 - 54

1,089,835

1,262,267

1,486,312

1,525,756

1,562,831

1,711,981

 55 - 59

865,030

1,029,294

1,205,103

1,247,403

1,293,000

1,468,240

 60 - 64

689,276

804,729

967,702

1,000,958

1,034,068

1,182,125

 65 - 69

556,478

623,443

736,059

764,379

794,999

924,236

 70 - 74

416,934

480,926

545,659

563,472

582,918

676,992

 75 - 79

274,041

336,472

394,230

405,372

416,026

468,841

 80 y más

226,508

287,918

367,400

384,431

401,865

474,340

Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática - Perú: Estimaciones y Proyecciones de Población, 1950 - 2050. Boletín de Análisis Demográfico N° 36.

La tabla anterior permite apreciar el envejecimiento poblacional, por lo que se debe comenzar a tomar con mayor seriedad las problemáticas que presentan estos grupos de edad, debido a que si se toman las medidas adecuadas ahora, será más sencillo aplicarlas cuando la población de adultos mayores aumente, además de que  se pueda fundamentar dichas medidas en los buenos resultados obtenidos. A continuación se detallarán dichas problemáticas.

 

5.1.  Problemas que afectan a la PAM (Según el MIMP):

1.      Hábitos alimenticios poco saludables y problemas nutricionales:

Una gran cantidad de adultos mayores padecen déficit calórico-proteico, esto a su vez debido a la extensa pérdida dentaria, lo que produce una no muy buena masticación que a su vez desencadena un desbalance en su alimentación. Al presentar problemas en la masticación, los alimentos permanecen una mayor cantidad de tiempo en el estómago, lo que afecta la producción de jugo gástrico y su posterior absorción gastrointestinal.

2. Una mayor demanda por servicios de salud que no es atendida de manera adecuada:

Los adultos mayores van con más frecuencia a los servicios de salud, al mismo tiempo que sus ingresos disminuyen al dejar el trabajo, por lo que no tienen fácil acceso a los médicos especializados que requieren. De acuerdo a la OMS la cantidad de enfermedades no transmisibles es la que aumenta en dicha población, generando una mayor cantidad de gastos. Por último, la situación específica que afecta a la población de adultos mayores es la falta de profesionales dedicados a la geriatría o gerontología; y la mayoría de estos profesionales residen en Lima.

 

RECURSOS HUMANOS DE SALUD

NÚMERO DE MÉDICOS, SEGÚN DEPARTAMENTO,  2010-2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Departamento

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

 

 

 

 

 

 

 

 

Total

 48 942

 48 417

 51 441

 65 110

 64 717

 67 757

 70 805

 

 

 

 

 

 

 

 

Amazonas

  230

  259

  259

  261

  248

  245

  243

Áncash

 1 044

 1 006

 1 123

 1 293

 1 339

 1 346

 1 386

Apurímac

  344

  406

  457

  432

  527

  489

  467

Arequipa

 3 886

 3 760

 3 983

 4 838

 4 945

 5 191

 5 319

Ayacucho

  373

  368

  375

  381

  381

  402

  409

Cajamarca

  620

  623

  655

  728

  724

  770

  791

Callao

 1 676

 1 801

 1 805

 2 128

 2 058

 2 094

 2 114

Cusco

 1 513

 1 570

 1 655

 1 882

 1 934

 2 081

 2 239

Huancavelica

  242

  258

  272

  280

  266

  261

  286

Huánuco

  428

  451

  466

  566

  664

  697

  698

Ica

 1 675

 1 599

 1 669

 1 927

 1 893

 1 939

 1 965

Junín

 1 511

 1 428

 1 544

 1 746

 1 722

 1 791

 1 879

La Libertad

 2 968

 2 842

 3 213

 3 994

 4 193

 4 494

 4 860

Lambayeque

 1 635

 1 624

 1 716

 2 152

 2 160

 2 340

 2 466

Lima

 25 667

 25 245

 26 798

 36 430

 35 478

 36 967

 38 633

Loreto

  689

  699

  737

  866

  872

  922

  966

Madre de Dios

  140

  165

  170

  170

  182

  178

  186

Moquegua

  249

  264

  264

  276

  266

  282

  285

Pasco

  204

  210

  224

  205

  207

  223

  219

Piura

 1 312

 1 296

 1 348

 1 580

 1 586

 1 802

 1 948

Puno

  958

  956

 1 021

 1 091

 1 126

 1 201

 1 299

San Martín

  335

  364

  370

  407

  432

  451

  481

Tacna

  767

  753

  836

  932

  948

 1 012

 1 043

Tumbes

  187

  174

  175

  200

  199

  197

  204

Ucayali

  289

  296

  306

  345

  367

  382

  419

Fuentes: Ministerio de Salud (MINSA) - Oficina General de Estadística e Informática.

 

Como se puede apreciar en la tabla, Lima concentra la mayor cantidad de profesionales de la salud; aunque no por ello cumple con la demanda que se presenta en la capital , provocando largas jornadas de espera y jornadas aún mayores en zonas rurales.

3. Bajo nivel educativo y existencia de actitudes y prácticas que no favorecen el desarrollo personal y social de las PAM:

La población que tiene ahora 70 años a más crecieron en una época con una alta tasa de analfabetismo, esto no solo los limita en el ámbito educativo, sino también en el sector salud y prácticas de cuidado; como también afecta directamente sus posibilidades de aproximarse a una mejor calidad de vida. Aunque las estadísticas muestran una progresiva disminución de la tasa de analfabetismo, esto no se ve muy reflejado en las personas pertenecientes a adulto mayor, debido a la falta de infraestructura o programas efectivos que se dediquen a revertir esta situación.

ANALFABETISMO

ANALFABETISMO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TASA DE ANALFABETISMO DE LA POBLACIÓN DE 15 Y MÁS AÑOS DE EDAD, SEGÚN GRUPOS DE EDAD

 Y ÁMBITO GEOGRÁFICO, 2008 - 2016

 

 

 

(Porcentaje respecto del total de población de 15 y más años de edad)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Grupos de edad / Ámbito geográfico

2008

2009

2010

2011

2012

 

 

 

 

 

2013

2014

2015

2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Total

8.2

7.6

7.4

7.1

6.2

6.2

6.3

6.0

5.9

 

Grupo de edad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  De 15 a 19 años

1.9

1.4

1.4

1.4

1.1

0.9

0.8

0.7

0.9

 

  De 20 a 29 años

3.0

2.5

2.5

2.3

1.9

1.9

1.8

1.7

1.7

 

  De 30 a 39 años

5.3

4.5

4.5

4.6

4.2

3.9

4.1

3.6

3.6

 

  De 40 a 49 años

8.3

7.8

7.3

7.0

5.9

6.0

6.0

5.6

5.9

 

  De 50 a 59 años

12.8

12.3

11.3

9.9

8.5

8.6

8.7

8.4

7.9

 

  De 60 y más años

27.5

26.2

25.5

24.4

21.2

21.0

21.1

20.1

19.2

 

Área de residencia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Urbana

4.5

4.2

4.0

4.0

3.3

3.5

3.7

3.6

3.7

 

  Rural

19.5

18.3

18.3

17.4

15.9

15.8

15.7

14.8

14.6

 

Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática - Encuesta Nacional de Hogares.

Se observa en la tabla que la población adulto mayor presenta un Analfabetismo mayor a la suma de las edades anteriores.

 

4.      Prácticas inadecuadas del uso del tiempo libre:

Es importante que tanto las personas que se encargan de los cuidados de adultos mayores, como ellos mismos tomen conciencia de la importancia del uso adecuado del tiempo libre en actividades culturales, deportivas, turísticas y de esparcimiento. Todo dirigido a aprovechar las experiencias y conocimientos que pueden proveer a la sociedad, apoyados por la orientación de profesionales dedicados a la recreación en adultos mayores.

5.      Bajos niveles de participación ciudadana y limitaciones para la integración social:

Se tiene el prejuicio de que el adulto mayor ya no tiene una participación activa en el desarrollo local y regional, esta característica se aprecia desde las decisiones que se toman al interior de las familias en las que los adultos mayores no son reconocidos como participantes directos.

6.      Violencia y maltrato hacia las personas adultas mayores

La violencia es un problema social muy grave, que se basa en el abuso de poder y la vulneración de los derechos; expresión de la intolerancia muchas veces debido a los prejuicios sobre esta población, no se debe olvidar que el abandono también es una forma de maltrato de forma que atenta el ejercicio pleno de los derechos de los adultos mayores.

El mejor intento para proporcionar  calidad de vida a los adultos mayores es permitir el acceso a un fondo de pensiones con el cuál no deban preocuparse por falta de dinero al dejar de trabajar, pero en un país como Perú con índices muy altos de trabajo informal muchas personas deben solucionar este problema asegurando su cantidad de ingresos en la vejez de forma alterna, por ejemplo, recurrir a la inversión privada, adquisición de activos o inmuebles, etc. (Olivera, J. & Clausen, J.,  2014)

Los cambios resultantes en las estructuras del estado por el envejecimiento poblacional requiere la aprobación de políticas que permitan a la PAM desarrollarse de forma integral, tanto en el ámbito económico, familiar y social; por ello el estado con la presencia de profesionales expertos en el tema se encargó de gestionar el “Plan PAM”. El Ministerio de la mujer y poblaciones vulnerables implementó el plan nacional para las personas adultos mayores 2013-2017 con el objetivo general de mejorar la calidad de vida de las personas adultas mayores mediante la satisfacción integral de sus necesidades, su participación activa y la promoción de sus derechos, desarrollando intervenciones articuladas entre los distintos niveles del Estado y la sociedad civil; y 4 objetivos estratégicos: envejecimiento saludable, referido al bienestar psíquico, familiar y social; empleo prevención y seguridad social, promoción del empleo garantizando seguridad social; participación e integración social, incrementar los niveles de participación social y política; educación, conciencia y cultura sobre la vejez y el envejecimiento.

Por otro lado, el lunes 27 de agosto de 2018 se publicó en el Diario Oficial del Bicentenario el Peruano la “Ley N°30490” que tiene como objetivo establecer un marco normativo que garantice el ejercicio de los derechos de la persona adulta mayor, a fin de mejorar su calidad de vida y propiciar su plena integración al desarrollo social, económico, político y cultural de la Nación, al mismo tiempo que enumera los derechos de la población de AM, deberes de la familia y el estado, funciones de los centros de atención al adulto mayor(CIAM), infracciones y sanciones; y por último promueve el buen trato.

Es necesario mencionar esta última medida debido a que expresa el esfuerzo del estado en revertir las inadecuadas condiciones en las que se encuentra la población adulto mayor con acciones tangibles que permiten creer que el cambio que se requiere no se encuentra tan lejos.

CONCLUSIONES

  • Las definiciones de vejez y envejecimiento concuerdan en que es una etapa de cambios tanto físicos como psicológicos, pero no necesariamente indica discapacidad; aquí el contexto social y la actitud definen cómo el adulto mayor se sobrepondrá.  
  • Las teorías sociales abordadas para este tema tienen como característica una visión negativa del adulto mayor ya que consideran a esta población como un obstáculo o un problema para la sociedad. De forma paulatina, los adultos mayores cada vez participan activamente menos en la sociedad.
  • Respecto a los cambios fisiológicos en la senectud, las personas de esta edad presentan un decrecimiento sistemático de todas las funciones orgánicas que tiene repercusiones en cuanto a: su movilidad, su respuesta ante estímulos y el afrontamiento a diversas tareas de la vida diaria; lo que representa un reto al momento de trabajar con poblaciones de este tipo.

 

 

REFERENCIAS

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Hidalgo, J. (2001). El envejecimiento, aspectos sociales. Recuperado de https://books.google.com.pe/books?id=y5Not4XsWvkC&printsec=frontcover&dq=envejecimiento+pdf&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwiBnsautobdAhXupVkKHabzAPgQ6AEIKzAB#v=onepage&q&f=false

Lazarus, S., & Folkman, S. (1986). Estrés y procesos cognitivos. Barcelona, ES: Ed. Martínez-Roca.

Ley de la Persona Adulta Mayor-LEY-N° 30490. (2018). Recuperado de: https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/ley-de-la-persona-adulta-mayor-ley-n-30490-1407242-1/

López, C. (2015). Estrategias de Afrontamiento de la adulta mayor entre 80-90 años  (Tesis de grado). Universidad Rafael Landívar, Guatemala de la Asunción. Recuperado de http://recursosbiblio.url.edu.gt/tesiseortiz/2015/05/42/Lopez-Claudia.pdf

Moreno González, A. (2005). Incidencia de la Actividad Física en el adulto mayor. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. 5 (19) pp.222-237 http://cdeporte.rediris.es/revista/revista20/artvejez16.htm

Papalia, E., Sally, O., & Feldman, D. (1990). Desarrollo humano. Editorial MC Graw Hill, México, DF.

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Restrepo, S., Morales, R., Ramírez, M., López, M. % Varela, L. (2006). Los hábitos alimentarios en el adulto mayor y su relación con los procesos protectores y deteriorantes en salud.  Revista chilena de nutrición. 33 (3). Recuperado de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0717-75182006000500006&script=sci_arttext&tlng=pt

Rodríguez , K. (2011). Vejez y envejecimiento. Borradores de Investigación: Serie documentos escuela de medicina y ciencias de la salud, ISSN 2145-4744, No. 12 (Enero de 2011).

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Zamora, G. (2010). Expectativas de cuidado en la vejez y comportamientos de salud en procesos de envejecimiento no normativos (Trabajo de grado). Recuperado de http://academica-e.unavarra.es/bitstream/handle/2454/5263/TFM_GerardoZamora.pdf?sequence=1

Zetina, M. (1999). Conceptualización del proceso de envejecimiento. Papeles de Población, 5 (19), 23-41.

 

 

 

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